viernes, 26 de diciembre de 2008

El Día de la Batalla


Rick Atkinson

¿Cómo contar anécdotas en 888 páginas sin que resulte aburrido? Pues metiendo un trasfondo con gancho, interesante, como lo es la Segunda Guerra Mundial. Hiperbólica, sin duda, esta conclusión sobre el segundo volumen de Atkinson, pero tampoco falsa. El otro día leía en Babelia, el suplemento de Literatura de EL PAÍS, que Bioy Casares decía que “la diferencia entre el cuento y la novela es que la segunda está presidida por la dilación”. También esta frase podría resumir un poco este grueso libro. Trabajo oceánico, en cualquier caso, el libro de Rick Atkinson.

El libro resume la batalla por Italia, desde el momento en que los Aliados ponen pie en Sicilia hasta que toman Roma, un día antes de Overlord, el 5 de Junio de 1944. Para ello Atkinson ha usado un estilo muy periodístico, con muchos semblantes de los principales actores del teatro, muy parecido al estilo de Barbara Tuchmann, si bien más objetivo. También me ha recordado un poco a La Batalla por Stalingrado de William Craig, porque lleva para adelante varias “vidas privadas” de soldados y oficiales, a la vez que se explican los pormenores de las batallas que se van sucediendo.

Atkinson salpica cada lugar que visita con frases, anécdotas sobre el Mundo Antiguo, situaciones humorísticas, conversaciones con actores, gobernantes… el pequeño tesoro del libro:

“Creí morir con el mundo, y que el mundo perecía conmigo, lo que era un gran consuelo” (Carta de Tácito a Plinio).

“El poder de mandar y la disposición de obedecer rara vez van de la mano”(Tito Livio en las guerras púnicas)

Sobre los goumier, soldados árabes al servicio del ejército francés: “… [en la oscuridad]…Antes de decidir si le cortaban la garganta los goums les palpaban los cordones para ver si se habían hecho el típìco lazo alemán…”

En una ocasión un soldado reconoció a Humphrey Bogart en el Hotal Parca y le preguntó dónde podría comprar una pistola igual a la que el actor había utilizado en Sahara, que podía disparar 16 balas sin recargar. Bogart, de una pulgarada se deshizo de su cigarrillo y le contestó: “Hollywood es un lugar maravilloso”.

También desfilan James Stewart , Sofia Loren, Audie Murphy entre otros.


En una página afirma Atrkinson que Catch-22 es ¿La mejor novela de la guerra? La historia de un bombardero de John Yossarian. Ni la había escuchado. Bueno, bueno, habrá que echar un vistazo.

Refiere en más de una y de dos ocasiones a periodistas como Ernie Pyle o Alan Moorehead, o al agente al servicio de Gran Bretaña Norman Lewis ( Tengo los libros de los dos, ¡y ninguno leído!) Es verdad que está muy documentado.

Y mucho más: la historia de los negros en el ejército, las disputas entre Patton y Monty en Sicilia, entre Clark y Alexander, los problemas de educación de Patton, los asesinatos perpetrados por los americanos (Muy bien, no le tiembla la pluma para describirlos), la amargura del río Rápido y la línea Gustav…
Esta crítica merece la pena leerla:


Un gusto para el lector, si no fuera por la patética traducción de Crítica. Es un trabajo inaceptable. Sin duda, de lejos, la peor traducción que he visto en mi vida. Pero, ¿Por qué esta situación? Inadmisible. Algunas cosas sobre esto, bien documentadas: AQUÍ

La conclusión del libro se lee con mucho interés. Rick Atkinson expone algunos puntos de vista de reputados historiadores sobre el para qué o por qué o si fue útil la apertura del frente en Italia.

Repleto de notas, aunque no explicadas ni desarrolladas, buen papel y pasta, mapas útiles… es una lectura placentera.