martes, 6 de mayo de 2008

Colonel-General Ludwig Beck, Chief of the General Staff, 1933-38


Continúo con los comentarios de las cosas que más me han interesado del libro de Müller.

Parece que hubiera dicho al final del primer capítulo de su libro algo así como “… y para muestra un botón..”, “… el botón…”. No es mi intención resumir el capítulo entero; sí resumir las cosas que más me han llamado la atención.

Existen, según Müller, al menos dos visiones importantes, las cuales están equivocadas acerca de Beck:


La primera es que se le suele presentar como una figura desde el principio totalmente antagonista a los propósitos y políticas de Hitler. Es decir, el que lleva la égida de la resistencia desde los inicios. Como ejemplo Müller habla del memorándum redactado por Beck (20 de Mayo de 1934)“ en contra del rápido desarrollo del Ejército”. Nada más lejos de la realidad (explica Müller). Ya en 1933 había defendido enérgicamente una política de rearme a toda costa; y en verano de 1934 hizo todo lo que pudo por imponer el servicio militar obligatorio. El problema venía de disputas organizativas entre la General Army Office (Allgemeines Heeres-Amt, AHA) y el General Staff. Unos proponían crear desde el principio las 21 divisiones que se habían planeado y dejarlas con el esqueleto, y poco a poco y rellenándolas. Beck era de la opinión de tener desde el principio menos, pero completamente operativas, lo cual es mucho más razonable en mi humilde opinión. Cuestión de método, no de concepto.


Y también Beck ha sido usado por los políticos de la República Federal como antecedente de las posturas del gobierno, tratando de buscar en ello una autojustificación política, basándose en un supuesto “continuismo”, desde Beck hasta la nueva clase política de la Alemania de posguerra. Ilustra esta teoría asimismo con otra tergiversación de hechos. En este caso se trata de una visita que Beck hizo a Francia ( con esto algunos pretendieron que Beck hubiera sido un precursor de la amistad Germano-Franca). Para empezar, cuenta Müller, la visita de Beck a París no fue por iniciativa propia. . El General Gamelin se había encontrado con von Blomberg en Londres, en el funeral del rey Jorge V, y lo invitó a ir a París. ¿Con qué propósito? Simplemente relajar las relaciones. Pero von Blomberg delega en Beck. Esto fue a principios de 1936, pero la visita no se formaliza hasta un año después. Ni siquiera Beck fue así porque así, si no que accedió después de numerosas peticiones por parte del General von Kühlenthal, representante del ejército alemán en París. Entre otras cosas, le escribía esto: “I consider such a visit beneficial and important. Quite independently of how German Policy is going to develop some day, we soldiers are, in my opinión, interested in having peace for a few years”. [Creo que esa visita es beneficiosa e importante. Independientemente de cómo se desarrolle la política alemana algún día, somos soldados, en mi opinión, interesados en mantener la paz unos años”]

La idea de estado de Beck era la de uno basado en dos pilares, reflejados en un líder político y en un líder militar, y que ambos compartieran las decisiones. Se puede pensar, por consiguiente, que cuando Hitler asciende al gobierno Beck se congratule (esto lo digo yo, opino, claro). Es decir, al principio en absoluto es Beck un miembro disidente.

Al contrario, también era partidario de la anexión de Austria y los Sudetes, y también comulga con Hitler cuando éste denuncia el tratado de Versalles, en 1934. Desde el principio aboga por proceder a un rearme lo más rápido posible y a evitar la guerra. El camino de Beck hacia la oposición no es un camino en línea recta.


En principio sus desacuerdos y preocupaciones vienen por el hecho de ver peligrar las competencias del militar en el gobierno (nunca perder de vista la idea de dualidad pretendida por él en el gobierno). Un ejemplo importante de este aspecto es la reunión que mantiene con Ludendorf para que éste representara al Ejército frente a las facciones más radicales de los nazis con el objetivo de no perder poder. Es decir, le pide cooperación política con el Ejército. Desde la muerte de Hindenburg (1934) el ejército había perdido terreno, y el balance de poder se había desplazado hacia el partido. Intento infructuoso, ya que Ludendorf no estaba entonces por la labor.


Es en 1938 cuando se produce la “ruptura” de Beck con Hitler con el asunto de Checoslovaquia. Este post es muy interesante:

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=2157&highlight=beck