jueves 2 de febrero de 2012
Tank Men. Robert Kershaw
domingo 4 de diciembre de 2011
BATTLEGROUND PRUSSIA. The assault on Germany's Eastern Front 1944-45
jueves 6 de octubre de 2011
Operation Barbarossa and Germany's defeat in the East. David Stahel
El trabajo de David Stahel está centrado en el análisis de las operaciones los dos Grupos Panzer del Grupo de Ejércitos Centro ( el 2, comandado por Guderian, y el 3, comandado por Hoth), por su importancia en el desarrollo de las operaciones. Para ello se ha basado completamente en fuentes procedentes del BA-MA (Bundesarchiv-Militärarchiv): archivos personales de los principales generales implicados y diarios de batalla del grupo de Ejércitos Centro y de los grupos Panzer alemanes 2 y 3, así como en bibliografía secundaria alemana y anglosajona.
El libro está dividido en dos partes: La primera, que explora magistralmente el camino de la planificación de Barbarroja desde sus primeros estadíos allá por Junio de 1940, hasta la misma invasión; y la segunda parte, que va desde el comienzo de la invasión hasta que Hitler finalmente toma la decisión de virar sus ejércitos Panzer hacia el sur, hacia Kiev, en detrimento de Moscú.
La primera parte hasta ahora mismo podría afirmar, después de haber leído y estudiado con detenimiento los trabajos referencia en la planificación de Barbarroja, ( esto es ,”German Strategy against Russia 1939-1941” , Barry Leach y el cuarto tomo de “Germany and the Second World War”, de Ernst Klink entre otros) que constituye el mejor resumen de la planificación vista desde el punto de vista de las fricciones y diferencias de opinión de Hitler y Halder, sin perjuicio de la vastedad y amplitud de miras del cuarto volumen del MGFA. Contado cronológicamente, Stahel descubre que las primeras etapas de la planificación de Barbarroja revelan un proceso en el cual la información es producida para que cuadre con las decisiones ya tomadas. Así Stahel cuenta “Halder planea una invasión según sus amplias miras, y luego adapta los requisitos logísticos a su voluntad, con la confianza de que la operación va a salir bien” . “Una prueba de ello” -prosigue- “es que el mismo día que Marcks presenta a Halder su plan de operaciones (el 1 de Agosto de 1940) éste encarga la planificación logística al Major-General Wagner.” Continuamente los generales del OKH desacreditan o directamente ignoran cualquier información que no sea optimista para el desarrollo futuro de las operaciones. “La disociación de la realidad no sólo afecta a las etapas de la planificación de la operación en sí, sino que también afecta a otros departamentos de la Wehrmacht, incluyendo del programa de armamentos. La gran expansión en el número de divisiones de infantería y motorizadas produjo tal demanda productiva que no sería posible cumplir con ella a menos que todo el sistema productivo se dedicara al Ejército”…” Los planes para montar las divisiones Panzer exigían una producción de unos 380 tanques al mes, a partir de Junio del 40. En Agosto eran 200 los que se producían. En Septiembre 121…”(pag 52).
Eso por un lado, pero donde Stahel lo borda en esta parte del libro es en el seguimiento de las disensiones entre Halder y Hitler. Desde el principio tenemos a dos hombres, Hitler y Halder, enfrentados en cuanto a los fundamentos estratégicos de la operación: ¿Primero los flancos y los objetivos económicos, o primero Moscú? Esta disensión comienza en los albores de la planificación, y no se pondrán realmente las cartas sobre la mesa hasta el 23 de julio, cuando Halder por primera vez se “enfrenta” dialécticamente a Hitler defendiendo la idea de Moscú, para perder en su empeño. Las líneas generales del enfrentamiento están sacadas en su mayoría de la obra maestra de Ernst Klink, “The military concept of the War against the Soviet Unión”, “Land Warfare”, del citado cuarto tomo del MGFA. Citar aquí todas las situaciones en las cuales la disensión o el enfrentamiento directo entre Hitler y Halder y el OKH es evitado por el segundo, para en el futuro, aprovechándose de lo que el OKH pensaba que serían victorias fáciles, imponer sus principios, esto es, dirigir el grueso de los ejércitos a Moscú, sería un trabajo largo. En cualquier caso, una más que interesante reflexión de Stahel sobre “el complot” , como él mismo llama a los planes subversivos del OKH: “La conspiración de silencio era un medio para conseguir la victoria [se entiende, la victoria en el campo de batalla] y, por tanto, era una actividad en servicio del régimen más que oposición al mismo”. Pero claro, esta “conspiración de silencio” tendría consecuencias funestas para el ejército, porque ese silencio también lo guardan Halder y Brauchitsch para con sus generales de ejércitos implicados en Barbarroja: Bock , Hoth , Guderian, se quejan de la vaguedad de las instrucciones y de la poca claridad de algunas operaciones. Así lo cuenta Hoth: “De hecho, en el seno del Grupo Panzer 3 todo el mundo creía que nuestro objetivo sería ir hacia Moscú. Yo entiendo que si Brauchitsch hubiera querido seguir las órdenes de Hitler, entonces se las hubiera comunicado a sus generales”, p92. En este mismo sentido Bock y Hoth protestan sobre el comprometido movimiento que tendría que hacer el Grupo Panzer 3 hacia el noreste, después de dirigirse al sur para cerrar el cerco de Minsk: Pero claro, ellos no saben los planes que se cuecen en lo más alto del OKH, a saber, que Halder no quería que el Grupo Panzer se alejara peligrosamente del camino de Moscú.
Hasta aquí la primera parte del libro, que ya de por sí es sobresaliente, incluyendo, por cierto, la suculenta introducción del libro, donde se hace un repaso bibliográfico y del estado de la investigación más que notable.
En la segunda parte de libro el autor demuestra que tiene las ideas claras: su objetivo es mostrar la debacle del Ejército Alemán, durante el tiempo que va de Julio a Agosto del 41. Para ello los focos de atención de Stahel son: el juego de mentiras y de silencios entre el OKH y Hitler, el desgaste de los Grupos Panzer 2 y 3 y el desastre logístico de la campaña.
Una vez empieza la invasión el antagonismo existente entre Halder y el OKH y Hitler sobre el rumbo que deben tomar las operaciones se mantiene, y hasta se agudiza, provocando situaciones ridículas: Halder adopta la postura de darle la razón a Hitler y de “regalarle el oído” dando informes positivos de las operaciones en los flancos, para que de esta forma Hitler no se viese en la necesidad de desviar tropas del Grupo de Ejército Centro. Es decir, ante la dificultad, Halder opta por ir a por todas.
El seguimiento que Stahel realiza sobre la logística de los Grupos Panzer 2 y 3 es sobresaliente, por lo minucioso. Es un punto estrella en el libro y, en opinión del autor, clave para entender el fracaso de Barbarroja. Simplemente, se intentó hacer demasiado con pocos recursos. El inferior octanaje de la gasolina soviética rompió en los primeros estadíos de la campaña puñados de tanques, los problemas ferroviarios, no sólo el consabido ancho de las vías del tren, sino aspectos como que los trenes soviéticos eran máquinas con mucha más autonomía, por lo que las estaciones quedaban muy lejos unas de otras para los estándares alemanes, el estado de los caminos y los chaparrones que los embarraban, la fatiga de los soldados, la falta de motores, los puentes que no aguantan, etc... Cada uno de estos aspectos ponderado y documentado escrupulosamente. Se pasan páginas y páginas analizando estos tipos de problemas y las implicaciones conllevan para con los Ejércitos alemanes.
Y, como consecuencia de la desorganización desde los más altos estamentos y sobre todo del desastre logístico, el desgaste es mayor: Así por ejemplo, en la página 316: “El 22 de Junio Guderian entra con 953 tanques en Rusia. El 29 de Julio cuenta con sólo 286, de los cuales 132 son Mark I y II”. O en la página 419: “Para finales de Agosto las pérdidas alemanas en Panzers son 1488. De los 815 tanques que se producen en Alemania entre Junio y Agosto, sólo 96 van hacia el Este”.
Así se llega hasta la segunda quincena de Agosto, cuando el avance sobre el mapa es espectacular, pero de una debilidad, sobre todo en la retaguardia especialmente escalofriante.
Smolensk, ¿Victoria o derrota? Es incuestionable que las cifras de pérdidas rusas son oceánicas, pero lo importante de esta batalla, argumenta Stahel, es el estado de los ejércitos después de la misma: el alemán definitivamente no está en condiciones de seguir con el ritmo de las 6 primeras semanas, mientras que el Ejército Rojo sí es capaz de seguir resistiendo. “La fatal sobreextensión del sistema logístico alemán y el estado de fatiga de sus divisiones panzer y motorizadas ante Smolensk no parece una derrota muy espectacular al estilo de Waterloo o de Tanneberg, pero sigue siendo una derrota. “
Tiene el autor un especial empeño de dejar claro a lo largo de todo el libro , la responsabilidad que tiene el historiador para contribuir a la desmitificación de los militares alemanes: tanto en su habilidad militar como en su inocencia con respecto a los crímenes de guerra. Y muestra ejemplos de historiadores que así lo han hecho como Bartov, los historiadores del MGFA o Johannes Hürter, especialmente su libro Hitlers Heerführer. Habrá que aprender alemán.
Para terminar, una reflexión de Stahel: “Mientras los generales alemanes más tarde creyeron conveniente culpar a las interferencias de Hitler en la derrota, la dureza del clima soviético y el peso de la superioridad numérica soviética, permanece el hecho de que los planes de conquista sobre la Unión Soviética eran simplemente tratar de abarcar demasiado”.
lunes 1 de agosto de 2011
Hammerstein o el tesón
Hans Magnus Enzensberger
Conversación póstuma con Helga von Hammerstein
Helga: Entonces, ¿por qué me espía?
Enzensberger: ¡Oiga!,la historia de su familia me interesa porque dice mucho sobre cómo alguien pudo soportar el gobierno de Hitler sin capitular.
Quizás por esta razón es por la que hoy día Hammerstein es más recordado. Nos encontramos ante un personaje que a la llegada de Hitler está en lo más alto del escalafón del Reichswehr, Jefe del Estado Mayor del Ejército, y que nunca ve con buenos ojos la llegada al poder de Adolf Hitler, y nunca actúa en connivencia con los propósitos del Führer, hasta que es despachado del cargo, en 1934. Gran amigo desde su juventud de Kurt von Schleicher, ambos forman un frente común contra Hitler que dura poco, hasta la Noche de los cuchillos largos, en que Schleicher es asesinado a tiros con su mujer.
Enzensberger muestra a un Hammerstein noble, independiente, muy inteligente y sumamente vago. Más que Enzensberger lo presente así, lo que hace es casi transcribir testimonios y citas de otras personas que lo conocieron, siempre tratando de buscar, en mi opinión una distancia a veces difícil de mantener, entre biógrafo y biografiado. Enzensberger usa dos, digamos, registros en la redacción: el primero de ellos, donde presenta datos, testimonios, informes, convenientemente interpretados, pero lo justo. Y luego, un segundo registro, que es un lujo, una licencia que se ha permitido, que son las conversaciones póstumas, con el propio Hammerstein y con algunos de sus familiares. Hay una parte, digamos, de rigor ensayístico, y luego, bien diferenciado, y que no da lugar a equívocos, las conversaciones.
No es una biografía corriente, ni tampoco es la pretensión de Enzensberger. Toca algunas aspectos de sus primeros años, para pasar a la República de Weimar, la colaboración con el Ejército Soviético después de Rapallo, sus relaciones familiares, y ya el periodo del Tercer Reich, sobre todo hasta el comienzo de la guerra, y centrado en labores de resistencia al régimen.
Eso es una mitad del libro que, más o menos, es esperada por el lector. Pero hay otra mitad, que está dedicada a la vida de sus hijos, una vida nada cómoda para ser de la nobleza (aunque pobres). Dos de sus hijas desde antes de la ascensión al poder de Hitler ya colaboran con el partido comunista alemán y no es que sean convidados de piedra, sino que incluso se cree que robaron de la mesa de papi más de un papel interesante, verbigracia, el discurso de Hitler ante altos cargos del Ejército el 3 de Febrero de 1933, nada más convertirse en canciller, o las imputaciones escritas por los letrados nazis contra los acusados del incendia del Reichstag, supuestamente cogidos de prestado por su hija Marie Luise, para más tarde ser publicados en lo que se llamó “El libro marrón” en París. Casadas además con importantes espías comunistas al servicio del gobierno soviético, sus idas y venidas, protegidas, eso sí, por su apellido en más de una ocasión, se alternan con apariciones en escena de personajes míticos como Richard Sorge.
Para mi gusto, demasiado espacio dedicado a los familiares. Pero es un libro muy ligero, salpicado con numerosas fotos, y con un estilo que combina sencillez y originalidad.
Ya cuando no corrían buenos tiempos para el general, cuenta Enzensberger, que Hammerstein salía a la calle “ con el revólver en el bolsillo del abrigo, decía con desprecio:
-“Abatido cuando trataba de escapar..."
- "…. Eso no va conmigo”.
lunes 11 de julio de 2011
LA UNIFICACIÓN DE ALEMANIA

Michael Gorman
Supongamos que en España hubiese un buen sistema educativo, y supongamos que además la Historia apareciera en el curriculum de todos los cursos, desde 1º de la ESO hasta el Bachillerato. Sólo así se podría sacar partido de los comentarios de texto con las respectivas preguntas que incorpora, todos referentes, de un modo u otro, a la Unificación de Alemania, en 1871.
Se trata de textos coetáneos, partiendo desde el Acta de la Confederación Germánica, el 8 de junio de 1815, pasando por las actas de formación del Zollverein, las intrigas pruso-austriacas, la revolución del 48, cartas y discursos de políticos notables del norte y del sur de Alemania, varios análisis de Bismarck, el retocado telegrama de Elms, documentos sobre la guerra de los Ducados, en 1864, consecuencias e interpretaciones de la guerra con Austria… un inteligente texto de Nietzsche, y como guinda del pastel, una denodada defensa de la idea de la Grossdeutschland a cargo de Adolf Hitler.
Tan interesantes son los textos, el que más de un par de páginas, como l
as preguntas que se hacen al respecto, algunas fáciles, pero otras muy interesantes y con bastante calado.
También Michael Gorman se ha molestado en introducir algunas viñetas, cuadros estadísticos y mapas, todo ello con sus pertinentes preguntas para su análisis.
Para mí es muy importante saber dónde ha sido publicado originalmente este libro: Se trata de Cambridge University Press. No significa esto que sea un trabajo de erudición, porque de hecho no lo es, pero para mí sí indica unos mínimos, que los cumple de sobra. Y todo esto en 131 páginas.
No acabo de entender a AKAL. ¿Cómo se mantienen a flote? Nunca veo sus libros en las estanterías de las librerías, salvo contadas ocasiones. Y tienen un catálogo que quita el hipo. Que Dios los bendiga.
martes 5 de julio de 2011
La Torre del Orgullo

Una semblanza del mundo antes de la Primera Guerra Mundial.
¿Quién sería el que bautizó al periodo 1890-1914 como belle-epoque? Los años felices, que los llama Zweig el genio. Más bien sería porque él tenía dinero y era joven.
Tuchman bucea en estos años, analizando ocho escenarios que arrojan luz ( al fin y al cabo
eso dice más o menos el subtítulo) sobre los orígenes de la Primera Guerra Mundial. Como es normal en la mayoría de los trabajos, las ocho escenas están centradas en países potentes a la sazón ( y hoy): Francia, Inglaterra, EEUU y Alemania. Digamos que cuatro islas, atravesadas transversalmente por las nuevas ideas políticas y filosóficas de la época, por los adelantos científicos y por el imperialismo rampante.
Voy a resumir brevemente cada uno de los capítulos, ya que se pueden ver como libros individuales: El primero, Los patricios. Inglaterra:1895-1902 cuenta, con parsimonia, todo sea dicho, el modo de vivir de la alta sociedad inglesa, una plutocracia instalada en el bienestar y sin empatía alguna por la clase trabajadora. La nación se encuentra casi en su clímax de poder e influencia mundial, lo que hace de sus dirigentes personas orgullosas, arrogantes y confiadas. El segundo capítulo, Los anarquistas:1890-1914 es uno de los que me pareció más interesantes. En contra de lo que yo pensaba, el movimiento anarquista contribuye en esta época más que notablemente a moldear el mundo. Merece la pena transcribir esta síntesis de Tuchmann: “ Por muy limitado que estuviera en sus acciones, el Anarquismo había impulsado dramáticamente la guerra entre las dos facciones de la sociedad: el mundo del privilegio y el de la protesta. En uno despertó una conciencia social, y en el otro, su energía pasó al sindicalismo aportando sus características de violencia y extremismo…”
El tercer capítulo, El fin de un sueño. Los Estados Unidos de América: 1890-1902, es otro de los que merece muy mucho la pena leer. Se trata de un resumen de la vida política en los EEUU en ese periodo, centrado en la figura del speaker de la Cámara de Representantes Thomas B. Reed. El capítulo viene a resumir el giro hacia el imperialismo en la política exterior americana. Ahí está Mahan, con su “La influencia del poder naval en la historia”, título que el Kaiser hizo que hubiera una copia en cada barco alemán, o la guerra de Cuba, Filipinas…
El cuarto capítulo se centra en la vida política finisecular de Francia, centrándose en el caso Dreyfus. Cuidado, no es un análisis al estilo revista de prensa. Son 60 páginas, por momentos agotadoras (demasiados nombres de diputados y representantes), pero esclarecedoras. Toda una monografía.
El quinto , La Haya:1899-1907, analiza los esfuerzos de los países para poner freno a la carrera armamentística, los problemas diplomáticos que la conferencia trae consigo, las oportunidades perdidas.
Al sexto capítulo es Romaind Rolland el que le pone el nombre: “ La Alemania todopoderosa no podrá mantenerse a flote por mucho tiempo. Nietzsche, Strauss, el Kaiser, el vértigo se apodera de su cerebro. ¡Un heroísmo brutal flota en el aire! “Aquí Tuchmann analiza la situación de Alemania a través de su música, principalmente, argumentando sobre la impregnación ultranacionalista con que el artista alemán, en general, dota a sus creaciones.
Transferencia de poderes Inglaterra: 1902-1911 y La muerte de Jaurès: Los socialistas 1890-1914 son los dos últimos capítulos. Las élites dirigentes se van dando cuenta, a la fuerza, de que el pueblo quiere tomar parte en el gobierno; pero no es un camino de rosas. El título “transferencia de poderes” es sugestivo, pero , al fin y al cabo, poca transferencia hubo; quizás, eso sí, una entrada en liza de la voz del trabajador. El último capítulo, es una historia resumida del socialismo en la belle-epoque, y centrado en la figura de Jaurès.
Todo este collage no es ni mucho menos un manual del estudiante. Yo diría que es un libro para explicar que las cosas no son tan fáciles, y que el crisol de corrientes políticas, filosóficas, sociales, avances tecnológicos, orgullos, nacionalismos y desigualdades en que se convirtió Europa proporcionó un caldo de cultivo letal.
El estilo de Tuchman es muy periodístico, salpicado de muchas anécdotas, muy anotado (aunque al final, y eso no me gusta), del mismo estilo que Los Cañones de Agosto. En su momento lo dije en el blog: el estilo de Rick Atckinson es muy parecido al de Tuchman.
Como punto negativo, sólo decir que a veces las intrigas políticas iban más allá de lo que o quería leer, llegando a ser pesadas ( muchos nombres de políticos antes nunca escuchados, para mí) .
Acaba el libro como la obra maestra Der Zauberberg, La Montaña Mágica: Hans coge su fusil y contento e ilusionado canta mientras acude a filas.
